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Conoce los conceptos de Audi quattro (parte I)

Celebramos los 30 años del sistema de tracción quattro presentándote los conceptos que hicieron historia<br />

Conoce los conceptos de Audi quattro (parte I)

A lo largo de su vida como marca, Audi ha fabricado autos conceptuales para hacer una demostración de nuevas tecnologías que eventualmente llegarán a sus modelos de producción. Y como es costumbre ahora en la marca, generalmente llegan a su producción en masa casi intactos. Ésta es una recopilación de los conceptos que llevaron el sistema de tracción integral característico de Audi a un nuevo capítulo en la historia.

El primero fue el Pininfarina Quartz, que se develó en Ginebra de 1981 que en realidad fue un regalo del diseñador Sergio Pininfarina para un amigo suyo.

Tomó como base al auto más emblemático de tracción integral, el Audi Quattro, pero lo hizo 30cm más corto y 90Kg más ligero gracias al extensivo uso de fibra de carbono. Su estilizada carrocería pudo haber dado pie al frente del Acura Integra de los años 90 pero sin duda contenía propuestas muy interesantes para Audi como la integración de elementos redondos como la tapa de combustible y los escapes con el logotipo de los cuatro aros de la marca.

En 1986, la Revista Automobil Revue probó el Pininfarina Quartz en una pista y logró un tiempo de aceleración de 0 a 100Km/h en sólo 7.1seg y una velocidad máxima de 217Km/h en él.

En 1991, durante el Autoshow de Frankfurt, Audi presentó el quattro Syder, un concepto que pretendía ser el primer deportivo puro de la marca después de la Segunda Guerra Mundial y ser el primero con carrocería de aluminio. Gracias a esto, el Spyder tenía un peso de únicamente 1.100Kg. Contaba con un motor V6 de 2.8L y 174Hp y una transmisión manual de cinco velocidades.

Fue tal la aceptación de este concepto y su diseño, que Audi recibió cientos de pedidos cuando se rumoreó que llegaría a producción. Finalmente nada más se construyeron dos prototipos uno en color verde y otro naranja.

El interior del quattro Spyder mostraba algunas partes en aluminio pulido, dando pie al diseño interior del primer TT.

El mismo año que se presentó el quattro Spyder pero unos meses después, Audi develó el Avus quattro durante el Autoshow de Tokyo con carrocería también de aluminio pero un motor de 12 cilindros en W de 6.0L que producía 509Hp (que después encontraríamos en el A8) orientado longitudinalmente enfrente del eje trasero.

La transmisión se encontraba en la parte delantera del auto para balancear el peso mientras que las ruedas estaban totalmente a los extremos para una mejor estabilidad. Lograba un tiempo de aceleración de 0 a 100Km/h en menos de 3seg y una velocidad máxima de 340Km/h gracias, en gran parte a su bajo peso de 1.250Kg.

Un avance tecnológico utilizado en el Avus, era su dirección integral la cual hacía que las ruedas traseras giraran un poco para acompañar a las delanteras a gran velocidad y al seleccionar reversa, giraban en sentido contrario para así facilitar la maniobra de estacionamiento.

El diseño del Avus estuvo inspirado por los autos de competencia de 1930 de Auto Union –compañía que se convertiría en lo que conocemos como Audi hoy en día, y por lo menos el frente, tiene elementos muy parecidos a los del Bugatti Veyron. La “burbuja” que constituía la cabina era de un material que no permite el paso del calor mientras que el diseño de sus llantas trascendió para llegar al S3 y S4 de años próximos.

El Autoshow de Frankfurt de 1993 fue el escenario para uno de los autos concepto más importantes de la marca de Ingolstadt. Fue en este salón donde Audi develó el ASF de 1993, el auto que introdujo el galardonado sistema de construcción Audi Space Frame.

Este sistema de construcción por medio de un “esqueleto” estructural de aluminio, se utiliza hoy en día en todos sus modelos de producción ahorrando significativamente peso vehicular, fortaleciendo la estructura y aumentando el espacio interior. Solamente para este concepto, Audi tuvo que registrar más de 40 patentes.

El exterior del ASF era también de aluminio y para exhibir su tecnología, este material se encontraba expuesto, algo que dio origen a las tapas de los espejos retrovisores de los modelos “S” que hasta hoy en día se siguen diferenciando por su color aluminio.

El motor utilizado era un V8 TDI de 3.3L que después encontraríamos en la versión de producción de este concepto, el A8.

Dos años más tarde, en el siguiente Autoshow de Frankfurt –que se turna con el Salón de París, vimos por primera vez el Audi TT coupé, diseñado completamente en California por J. Mays y Freeman Thomas.
Este diseño obtuvo grandes premios, sobre todo por el interior pero la versión de producción tuvo que esperar hasta 1998 para llegar a las calles. Inicialmente no contaba con una opción de transmisión automática, pero en 2003 fue el modelo que estrenó la DSG (direct-shift-generation) de doble embrague.

Su nombre, aunque pareciera que proviene de “Twin Turbo”, en realidad se refiere a “Tourist Trophy”. Junto con el coupé, también llegó la versión cabrio.

Para el año 2000 y más específicamente, para la Autostadt Wolsburg, Audi nos entregó este estudio de diseño llamado “Rosemeyer”.

Si el Avus tomaba inspiración de los Auto Union de los años 30, el Rosemeyer definitivamente era una copia de los mismos. Partiendo del diseño que fue tomado de los Silver Arrows hasta llegar al motor de 16 cilindros en W de 8.0L y 1.100Hp.

El nombre de este extravagante auto concepto proviene del de un piloto que corría en esa época donde los Silver Arrows dominaban en las pistas, llamado Bernd Rosemeyer, quien murió a bordo de un Auto Union al intentar romper el récord de velocidad en tierra.
 

El Audi Steppenwolf Project se presentó el mismo año que el Rosemeyer pero en el Autoshow de París (2000). Tomaba como base a un A3 de esa generación pero montaba una carrocería más atrevida y con rasgos de SUV compacto.

Tenía un motor V6 de 3.2L y 255Hp, una transmisión manual de seis velocidades y por supuesto, el sistema de tracción integral quattro. Lograba un tiempo de aceleración de 0 a 100Km/h en menos de 8seg y una velocidad máxima de 230Km/h.

Entre sus avances tecnológicos, encontramos una suspensión de aire ajustable con cuatro diferentes niveles, un freno de mano eléctrico (ahora bastante común) y un diferencial de bloqueo electrónico (EDL).

El Steppenwolf tenía un propósito más recreativo por lo que su suspensión era más elevada, se le podía quitar el techo para hacerlo cabriolet y el cuero y materiales del interior eran más resistentes a los efectos del clima exterior. Como sucesor o modelo de producción, aún no existe alguno, pero tal vez lleguemos a verlo en un futuro en forma de Q3.