Porsche 911 Carrera T, primer contacto desde California
13/6/2018 Pruebas de manejo

Porsche 911 Carrera T, primer contacto desde California

Te contamos las sensaciones de esta flamante variante del 911.

Que Porsche se las arregló para crear una versión más de su brillante 911 ya no es novedad. El 911 Carrera T tiene una personalidad propia y características únicas que la diferencian de las otras 22 diferentes variantes ya existentes.

La marca ha demostrado una y otra vez lo versátil que puede llegar a ser su modelo, desde un Gran Turismo refinado, poderoso, divertido y cómodo como los Carrera y Carrera S, hasta el deportivo más radical y efectivo para la pista como los GT2 RS y GT3 RS.

El flamante integrante de esta familia es nada menos que el 911 Carrera T (de Touring), que podríamos definir como una versión con el mismo espíritu del GT3, pero sin demandar ese nivel de inversión. Se trata entonces de un 911 pensado para aquellos que disfrutan del manejo deportivo en serio, más ligero y simple, si es que la expresión le cabe en un Porsche moderno.

Doctor Frankenstein

Otra manera perfecta para definir a este nuevo Carrera T sería nombrándolo simplemente como un Frankenstein. Claro, lo que realmente hizo Porsche fue elegir distintos componentes y tecnologías que ya existen en otros modelos y aplicarlos en este para lograr así una nueva y brillante creación.

Empecemos entonces por el motor, cedido por el 911 Carrera y por lo tanto el menos potente de la gama, se trata del B6 de 3.0 L turbo que entrega 370 CV y 449 Nm de torque, asociados a de serie a una transmisión manual de séptima, con relaciones más cortas, aunque la PDK con mismo número de marchas también está disponible de manera opcional.

Es 10 mm más bajo, gracias a que de serie equipa la Porsche Active Suspension Management (PASM), mientras que las llantas de 20" provienen del Carrera S. Asimismo, un paquete Sport Chrono aligerado (sin el reloj analógico que normalmente se ubica arriba del tablero, justo al centro).

Para perder algunos kilos, las ventanillas traseras y el medallón utilizados son los del GT2 RS, más delgados (-3,6kg). En el interior, las manijas de las puertas son remplazadas por unas cintas, mientras que en algunos mercados se puede prescindir del sistema multimedia para rebajar algunos gramos más. 

Si se quiere algo un poco más extremo, se pueden pedir unos asientos frontales de competencias de fibra de carbono que eliminan los asientos traseros. Eso sí, estos asientos son bastante más duros, debido a la menor superficie acolchada y el respaldo no se puede regular. Con esta medida, se pueden ahorrar hasta 20 kg.

Otros opcionales son los frenos carbono-cerámicos o el eje trasero direccional, una tecnología no disponible en el Carrera común.

Más de lo que necesitábamos

Algunos pocos kilómetros son suficientes para demostrar que este mutante es más deportivo de lo que se podría necesitar. Es un poco más bajo y duro, pero no demasiado, por lo que transitar por caminos sinuosos no se vuelve un suplicio, es decir que no necesita estar en una pista para disfrutarse. Pero por otro lado, es lo suficientemente firme para transmitir al conductor todo lo que sucede en el camino, sin filtrar de más, algo que un buen Gran Turismo hace en cierta medida.

Cada curva, cada frenada y cada aceleración transmiten muchas sensaciones al conductor, incluido el ruido que se filtra bastante más, con lo cual el manejo se convierte en una perfecta interacción entre la máquina y el piloto.

Nuestra unidad de prueba era PDK y aunque soy el primero en aceptar que no existe manera en que un conductor, ni siendo piloto profesional, efectúe los cambios más rápido que esa transmisión, me habría gustado que, al ser una versión 100% enfocada en el conductor, me permitiera experimentar esa conexión que solo se logra cuando tienes control absoluto de los cambios.

También venía equipada con el eje trasero direccional, un deber en este auto y que aporta muchísimo para lograr una dinámica que parece torcer las leyes de la física. Lo mismo con los asientos de fibra de carbono que luego de un par de horas me di cuenta que no serían parte de mi selección del equipo opcional. Son demasiado duros, perfectos para uso en circuito, pero no para trayectos prolongados.

Evidentemente el Carrera T no es el 911 para romper récords de aceleración o el mejor tiempo en la pista. No, este es el 911 para aquel que ame la conducción por encima de la comodidad o el lujo.

 

 

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