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Test drive

FIAT Toro nafta ¡A la carga!

La marca anuncia a la versión 1.8L como ideal para llevar cosas en la ciudad y por eso la sometimos a cuatro desafíos.

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Hace muy poco publicamos la prueba de la nueva Fiat Toro con motor naftero 1.8L 16V de 130 CV, caja automática de 6 cambios y tracción simple. En esa prueba te dimos las medidas de la caja, puntualmente: 1.364 mm de ancho (1.088 mm entre guardabarros), 1.334 mm de largo y 591 mm de alto para una superficie de 1,5 M2 y un volumen de 820 L.

También te contamos que la capacidad de carga se bajó de la tonelada en las versiones diésel a 650 kilos.

Lo que no te contamos es si realmente sirve para llevar cosas y como los anuncios de la Fiat Toro nafta dicen “Porque en la ciudad también necesitás llevar cosas” y aluden al concepto de “No sobre sobrecargar” decidimos probar cómo nos trataría llevando diferentes cosas en la ciudad.

La mudanza

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Nuestra primera parada fue una mudanza. Obviamente, si necesitás mover toda una casa (o departamento) vas a necesitar un buen flete, pero si querés mover sillas, mecedora, un arcón y hasta la jaula del pajarito, bueno te podemos decir que entró eso y algunas cosas más, como podés ver en el video que acompaña a esta nota.

Punto a favor, ayudan mucho la cámara de retroceso y los sensores de estacionamiento traseros cuando tenés que entrar en un garaje angosto como en el que tuvimos que “movernos” nosotros.

El corralón

¿Y si estuviera haciendo reformas hogareñas o si fuera arquitecto, maestro mayor de obra, pintor o profesional de algún tipo de mantenimiento o reparación? Los 650 kilos de carga equivalen a unas 13 bolsas de cemento. Nosotros decidimos no ir al límite de carga, pero si ver qué variedad entraba entre el material, arena, ladrillos, rollo de “rubiroid” grande y baldes.

Una vez en marcha, la caja automática hace un buen trabajo para que la marcha sea fluida y las relaciones cortas de los primeros cambios ayudan a exprimir los 171 Nm de torque. La dirección suave a bajas velocidades te hace olvidar de la carga.

El cotillón

No solo de trabajo vive el hombre, o al menos necesita otras cosas para alimentar su alma, por ejemplo, las fiestas… y no nos referimos a Navidad, sino a las que necesitan vasos, platos, cotillón y piñatas. Si, le cargamos todo eso a la Fiat Toro y entraron varias cajas… Nos olvidamos de la escalera para colgar las cosas, pero lo bueno es que con las barras de techo teníamos donde apoyarla sin rayar la chata y de paso donde atarlas.

El vivero

Ya que estamos en el ruedo, si quisiéramos plantas grandes, tuviéramos un vivero o fuéramos parquistas y/o jardineros, o simplemente darle una mano a alguien, fuimos al vivero y cargamos unas cuantas macetas con cañas, que debido a su altura no te van a entrar fácil en un vehículo que no tenga caja abierta. Además sumamos un pino y lo necesario para cuidar nuestras plantitas incluyendo bolsas de tierra, manguera y regadera.

Conclusiones

Así como las rosas tienen espinas, la Toro 1.8 no es perfecta. A cambio de llevarnos y traernos por la ciudad pidió una cantidad de nafta a cambio (ver prueba acá), y tampoco se siente rápida, aunque con carga lo mejor es tomarse la vida (y el traslado) con calma. En el lado positivo,  la caja viene con protector, así que le pasamos una escoba y se la devolvimos a Fiat sin rayones. Además, viene con cobertor de lona que ante grandes lluvias (fueron poderosas durante un par de días) mantuvo la caja muy bien impermeabilizada. ¿Qué te parece a vos? Eso siempre es lo más importante porque sos el que decide la compra, nosotros te contamos nuestra experiencia y te dejamos acá el acceso directo al Comparador de Autocosmos para que puedas sacar tus conclusiones.

 

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